HERPES SIMPLE
El herpes simple
es una enfermedad infecciosa
inflamatoria de tipo viral, que se caracteriza por la aparición de lesiones
cutáneas formadas por pequeñas vesículas agrupadas en racimo y rodeadas de un
halo rojo. Es causada por el virus herpes simplex, o virus herpes hominis, de tipo I
(VHS-1) que afecta cara, labios, boca y parte superior del cuerpo, y de tipo
II (VHS-2) que se presenta más frecuentemente en genitales y parte inferior
del cuerpo.
¿Cómo se produce la
infección?
El
herpes simple tiene una distribución mundial. Un 80% de la población tiene
anticuerpos específicos frente al herpes simple, es decir, ha entrado en
contacto en alguna ocasión con el virus.
El ser
humano es el único lugar donde vive; es su huésped natural. La transmisión se
realiza por contacto directo e íntimo de una mucosa o piel traumatizada. La
fuente del virus puede ser una lesión aparente, (primitiva o recurrente), o un
portador.
El período de incubación oscila entre 1 y
26 días siendo el promedio de 7 días. La mayoría de las personas entran en
contacto con el virus en la infancia, generalmente entre los tres y los cinco
años de edad. En un 99% de los casos el primer contacto con el virus no produce
ningún síntoma y el contacto sólo se puede demostrar por la aparición de
anticuerpos.
Durante el primer contacto, los virus se
multiplican en las células de la epidermis en el punto de inoculación y,
además, infectan las terminaciones nerviosas de la zona. Desde allí, a través
de los nervios, los virus viajan hasta las raíces de éstos donde permanecen en
un estado de latencia, sin provocar la muerte de las células donde se asientan.
Posteriormente,
al producirse un debilitamiento del sistema inmune, el virus se reactiva,
comienza de nuevo a multiplicarse y viaja de vuelta por los nervios.
¿Cuáles son los
síntomas?
La
primera infección puede progresar de distintas formas. La mayoría de las
personas no tienen síntomas o éstos son muy leves.
En los
que desarrollan síntomas durante la primera infección, la forma más frecuente
de presentación es la gingivoestomatitis (afectación de encías y boca). Se
suele producir en niños de uno a cinco años. Tras un período de incubación de
alrededor de una semana se inicia el cuadro de forma brusca. Aparecen múltiples
vesículas (vejigas llenas de líquido claro), que se rompen rápidamente, dejando
erosiones localizadas en la boca, encías, lengua y labios. El niño suele
presentar abundante secreción de saliva, dolor al tragar, mal aliento y
síntomas generales como fiebre, irritabilidad, cansancio, etc. Son frecuentes las
adenopatías (ganglios aumentados de tamaño) en el cuello. Sin realizar
tratamiento cura entre dos y seis semanas. Más tarde, si el virus se reactiva,
las vesículas vuelven a aparecer.
·
Los síntomas más comunes son:
·
Lesiones alrededor de la boca,
labios y encías.
·
Pequeñas ampollas llenas de un
líquido amarillo claro
·
Ampollas que después de formarse
se revientan y drenan.
·
Costras, cascaras amarillentas
que se desprenden de la zona afectada y dejan al descubierto la piel que está
cicatrizando.
·
Aglomeración de varias
ampollas que forman una grande.
Las recidivas
(nuevas apariciones) son más leves y sin síntomas generales, con tendencia a
presentar los nuevos brotes siempre en la misma localización. La recurrencia
del herpes labial suele ser más leve y puede ocurrir durante:
·
El ciclo menstrual
·
Fiebre
·
Stress
·
Cansancio
·
Disminución en el sistema
inmunológico.
·
Exposición al sol o
temperaturas altas.
TRATAMIENTO
Realmente no existe ningún
tratamiento que elimine por completo del organismo la infección por VHS, ya que
una vez que el virus entra en un organismo, permanecerá siempre en éste de
forma inactiva con recidivas -reapariciones- ocasionales. Existen medicamentos
que pueden reducir la frecuencia con la que aparecen los episodios herpéticos,
la duración de estos y el daño que causan.
Es importante el tratamiento profiláctico ante la aparición de los
brotes, contribuyen a que la recuperación sea rápida y que no se contagie a
otras personas:
- Mantener la parte infectada limpia.
- No tocar, o tocar lo menos posible las
lesiones.
- Lavarse muy bien las manos antes y después del
contacto con las lesiones.
- En caso de herpes genital, evitar el contacto
sexual desde que los primeros síntomas aparecen hasta que las erupciones
se han curado completamente.
- En caso de herpes labial, evitar tener
contacto directo hacia otras personas con el área infectada desde que los
primeros síntomas aparecen hasta que las erupciones se han curado
completamente.
Referencias
3.
↑ Herpes simplex. Autores: Dr. Larry I Lutwick (Profesor de Medicina) y
Dra. Meena Seenivasan, del Departamento de Enfermedades Infecciosas, de la
Universidad Estatal de Nueva York.
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